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Donald Trump considera «muy posible» un acuerdo de paz con Irán



Con la diplomacia en una mano y el botón rojo en la otra, el tablero de Medio Oriente entró en horas definitivas. El presidente estadounidense, Donald Trump, abrió una inesperada ventana de optimismo al afirmar que la firma de un pacto para detener la guerra está al alcance de la mano, pero blindó su oferta con un ultimátum brutal: si las autoridades de Teherán no aceptan las condiciones impuestas, la maquinaría bélica norteamericana reactivará sus ataques con una furia sin precedentes. Desde el Salón Oval, el mandatario le confirmó a la prensa que mantuvieron «muy buenas conversaciones en las últimas 24 horas» y catalogó la paz como un escenario «muy posible». Minutos más tarde, volcó su retórica a las redes sociales para advertir que la legendaria «Furia Épica» podría llegar a su fin, siempre y cuando el régimen persa cumpla lo pactado. De lo contrario, sentenció, «los bombardeos van a volver a comenzar, y tendrán, tristemente, un nivel y una intensidad superiores a las de antes».

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En la vereda de enfrente, los funcionarios persas mastican desconfianza, pero evitan patear el tablero. Mohamad Baqer Qalibaf, principal rostro negociador de Irán, acusó frontalmente a Washington de querer forzar la «rendición» de su país mediante presión económica y manipulación mediática para «destruir la cohesión» interna. Pese al duro diagnóstico, la diplomacia oficial dejó la puerta entreabierta: el portavoz Esmail Baghai confirmó que la República Islámica «sigue examinando el plan y la propuesta estadounidense». Mientras los despachos políticos debaten la letra chica, la tensión en las aguas del estrecho de Ormuz no cede. Trump ordenó pausar una operación naval para darle oxígeno a las negociaciones, pero el Pentágono mantiene vigente el severo bloqueo sobre los puertos iraníes. Mientras tanto, el gobierno de Francia ya prepara el despliegue de su poderoso portaaviones Charles de Gaulle para asegurar la zona si se logra sellar la paz. El hecho generó que Wall Street celebrara la posible tregua cerrando su jornada con fuertes alzas cercanas al dos por ciento, contagiando el optimismo a las principales bolsas europeas. El impacto más contundente lo recibió el precio del barril de crudo Brent, que se desplomó drásticamente hasta los 101,27 dólares, alejándose a pasos agigantados del temido pico de 126 dólares que había tocado en lo peor de la crisis. Trump amenaza con «volar de la faz de la tierra» a Irán y acusa al Papa de poner en peligro a los católicos El hartazgo civil y el frente paralelo que no descansa Lejos de las pizarras de Wall Street y de la retórica gubernamental, la población civil iraní atraviesa un límite de tolerancia crítico. El agotamiento por la ruina económica y el terror constante rompió las barreras del silencio. Azadeh, una ciudadana de 43 años residente en Teherán, le resumió a la prensa internacional el drama de vivir bajo una presión psicológica extrema: «Hemos pasado tantas dificultades y sufrimiento, ¿y no habrá ningún logro para la gente?». Con profunda resignación, confesó que su única esperanza es «que acaben con este régimen». Mientras el primer ministro pakistaní se mostró esperanzado por la dinámica de diálogo y China exigió un cese total de hostilidades para reabrir el estrecho marítimo de forma urgente, el gobierno israelí dejó en claro que no bajará la guardia. Benjamin Netanyahu advirtió que Tel Aviv está «preparado para todos los escenarios», respaldado por su cúpula militar que aseguró estar lista para ejecutar acciones de manera «firme y poderosa». Mientras Washington y Teherán ensayan su frágil tregua, el fuego cruzado entre Israel y el movimiento Hezbolá no se detuvo en absoluto. Un letal bombardeo israelí sobre la periferia sur de Beirut terminó con la vida de Malek Ballout, un alto comandante del grupo armado, demostrando que aunque la Casa Blanca frene a sus aviones, la sangre en Medio Oriente sigue corriendo con trágica normalidad. TC