Política
Cumbre en Pekín: Donald Trump y Xi Jinping se reunieron con el foco puesto en reabrir el estrecho de Ormuz
En una jornada de diplomacia de alto nivel en Pekín, los presidentes Donald Trump y Xi Jinping mantuvieron una cumbre clave para redefinir el vínculo entre las dos potencias. El encuentro, que marca el inicio de una visita histórica, no solo buscó estabilizar la relación bilateral para los próximos tres años, sino que puso sobre la mesa los conflictos que mantienen en vilo al mundo: Ucrania, Oriente Medio y la crisis en la península de Corea.
Según informaron fuentes oficiales, ambas potencias habrían acordado un nuevo enfoque basado en una relación «constructiva, estratégica y estable». Este marco servirá como guía para gestionar las diferencias y evitar escaladas en un escenario internacional marcado por la incertidumbre.
El Estrecho de Ormuz: el punto de coincidencia energética
Uno de los avances más concretos de la primera reunión bilateral fue la coincidencia respecto a la seguridad en el Golfo. Según un comunicado de la Casa Blanca, Trump y Xi Jinping establecieron dos premisas fundamentales para el mercado de hidrocarburos:
Irán sin armas nucleares: ambas partes ratificaron que el régimen iraní no debe poseer capacidad atómica.
Fin de los peajes: coincidieron en que el Estrecho de Ormuz debe permanecer abierto al tráfico de hidrocarburos sin que se impongan derechos de paso o cobros por utilización.
Pekín manifestó su firme oposición a la militarización del estrecho y, en un movimiento que podría cambiar el flujo del comercio energético, Xi Jinping expresó el interés de China en adquirir más crudo estadounidense. El objetivo sería reducir la dependencia china del petróleo proveniente del Golfo Pérsico.
Ucrania y Corea: el intercambio de visiones
Aunque la cancillería china evitó entrar en detalles técnicos, confirmó que los mandatarios mantuvieron un intercambio profundo de opiniones sobre la crisis en Ucrania y la situación en la península de Corea. Este diálogo directo busca establecer una «orientación estratégica» para intentar destrabar los puntos más calientes del planeta.
Un dato que no pasó desapercibido fue la omisión del tema Taiwán en el reporte de la Casa Blanca, a diferencia de los informes emitidos por el gigante asiático. Este silencio estratégico de Washington sugiere una prioridad absoluta en los acuerdos de seguridad regional y energía por sobre las disputas territoriales históricas.


