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Perú: la destitución de otro presidente profundiza una década de inestabilidad

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Con la salida de José Jerí Perú tendrá nueve presidentes en una década y crece la incertidumbre en el escenario político peruano
La salida de José Jeri del poder marcó un nuevo capítulo en la prolongada inestabilidad política que atraviesa Perú desde 2016. Con su destitución por acusaciones de tráfico de influencias, el Congreso deberá elegir este miércoles a un nuevo mandatario interino. Sin embargo, la transición será breve: el 12 de abril habrá elecciones generales y el presidente electo asumirá el 28 de julio. De concretarse ese calendario, el país habrá tenido nueve jefes de Estado en diez años.La crisis institucional se arrastra desde la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski en 2018 y se profundizó con la destitución de Martín Vizcarra por “incapacidad moral permanente”. En los años siguientes, el poder pasó fugazmente por manos de Manuel Merino y luego de Francisco Sagasti, el único que logró completar su mandato en este período. Más tarde, Pedro Castillo fue destituido tras intentar disolver el Congreso, y Dina Boluarte asumió hasta su propia remoción en 2025. La sucesión constante consolidó un escenario de fragilidad política crónica.Analistas coinciden en que uno de los factores centrales de la crisis es la debilidad parlamentaria de los presidentes. En los últimos años, los mandatarios asumieron con bancadas minoritarias o sin respaldo sólido en el Congreso, lo que los dejó expuestos a permanentes disputas de poder. El Parlamento, fortalecido frente a ejecutivos frágiles, utilizó reiteradamente la figura de la “vacancia por incapacidad moral” para destituir jefes de Estado. Este mecanismo, que requiere mayorías especiales, se convirtió en una herramienta de presión política.En el caso de Jeri, su partido contaba con escasa representación legislativa y enfrentaba cuestionamientos en medio de la campaña electoral. Según especialistas, la proximidad de las elecciones aceleró los movimientos internos y llevó a los distintos bloques a marcar distancia. La competencia por el poder se trasladó al recinto parlamentario, donde cada sector busca posicionarse de cara a abril. El resultado fue una nueva salida anticipada.La incertidumbre ahora gira en torno a la capacidad del Congreso para garantizar una transición ordenada hasta los comicios. La elección de un presidente interino intentará dar estabilidad momentánea a un sistema político erosionado. Sin embargo, la sucesión constante de mandatarios debilitó la confianza ciudadana en las instituciones. Perú enfrenta el desafío de recomponer gobernabilidad en un contexto de fragmentación y desconfianza pública.

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