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Los contrataron en Cipolletti para matar a otro delincuente en Bariloche

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Son hermanos, viven en las 1200 Viviendas y fueron apresados en las últimas horas por la policía rionegrina.Los hermanos, sospechosos de asesinar a un hombre con frondozo prontuario en Bariloche, fueron detenidos en las últimas horas. Foto: Policía de Río Negro
Los llamaron a Cipolletti con un único objetivo: matar. La orden era clara y el destino también. En la fría madrugada de San Carlos de Bariloche, la vida de Diego Cid se apagó bajo una lluvia de balas que dejó al descubierto una trama de violencia que hoy empieza a desmoronarse.Acorralados por el avance de la investigación policial y judicial, dos hermanos decidieron entregarse en las últimas horas en Cipolletti, señalados como los presuntos autores materiales del homicidio. Durante los allanamientos, los investigadores secuestraron un Peugeot 408 y una pistola calibre 9 milímetros que habrían sido utilizados en el ataque mortal.Ambos viven en el barrio de las 1200 Viviendas y, aunque las sospechas recaen con fuerza sobre ellos, todo indica que no fueron quienes idearon el crimen. Detrás del asesinato, aseguran fuentes de la investigación, hubo planificación, logística y una decisión tomada con anticipación en Bariloche. “Fueron contratados para ejecutar a Cid. Fueron los sicarios”, confió una fuente policial.Cid tenía 40 años. El jueves 12 de febrero, cerca de las 2 de la madrugada, su cuerpo quedó tendido en las inmediaciones de la rotonda del supermercado Diarco. Una vecina alertó al 911 tras encontrar a un hombre gravemente herido en la vía pública. Cuando la Policía llegó, lo encontró aún con vida, aferrado a sus últimos minutos.Tres disparos habían atravesado su cuerpo: uno en el brazo, otro en el tórax y el restante en la zona axilar. Fue trasladado de urgencia al Hospital Ramón Carrillo, pero llegó sin signos vitales.En la escena, peritos del gabinete criminalístico recogieron rastros de una noche marcada por la violencia: un revólver calibre .22 largo con cinta aisladora en la empuñadura, dos casquillos de otro calibre y prendas manchadas con sangre. Cada elemento, ahora, forma parte de una causa que busca reconstruir quiénes ordenaron el crimen.El frondoso prontuario de la víctimaLa víctima del crimen es un viejo conocido de la policía y la justicia de Bariloche. Fue detenido, juzgado y condenado varias veces por delitos contra la propiedad: robos y estafas varias. También con un historial de fugas de distintos establecimientos penales.Su último paso por una cárcel incluyó su integración a un centro clínico para el tratamiento de su adicción a la cocaína. Pero a los pocos días pidió volver al penal ya que “no podía fumar ni recibir visitas íntimas”, según explicaron sus abogados. La madrugada del 12 de febrero había salido a comprar cerveza, cuando fue emboscado y atacado a balazos. Llevaba un revolver calibre 32, cargado, que no alcanzó a utilizar contra la muerte que llegó desde otra ciudad.

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