Connect with us

Deportes

Mundial en crisis: las millonarias multas que enfrentaría Irán si decide bajarse del 2026

Published

on



La escalada bélica en Medio Oriente ha puesto en jaque la organización del Mundial 2026. Ante la posibilidad de que la selección de Irán decida no participar en la cita mundialista —donde curiosamente debe disputar sus tres partidos en suelo estadounidense—, la FIFA ya analiza los escenarios legales y deportivos. Las declaraciones de Mehdi Taj, presidente de la Federación Iraní, abrieron una grieta de incertidumbre al admitir que, tras los ataques sufridos, es «poco probable» mantener la ilusión por la competencia, dejando la decisión final en manos de las autoridades políticas y deportivas del régimen.

 

El reglamento de la Copa del Mundo es implacable respecto a las deserciones. Según el artículo 6, si Irán oficializa su retiro con más de 30 días de antelación al inicio (pautado para el 11 de junio), enfrentará una multa mínima de 250.000 francos suizos. Sin embargo, si la renuncia se produce dentro del mes previo al torneo, la sanción económica se duplica. A esto se suma la obligación de reembolsar los 12 millones de dólares que la FIFA otorga a cada selección entre gastos de preparación y canon por participación, además de posibles suspensiones para futuras competencias internacionales.

Más allá de lo económico, el gran dilema para el organismo que preside Gianni Infantino es la sustitución del equipo. Si bien el reglamento le otorga al Consejo de la FIFA la facultad de designar un reemplazo a discreción, la lógica deportiva apuntaría a Emiratos Árabes Unidos o Irak, quienes quedaron a las puertas de la clasificación en las eliminatorias asiáticas. No obstante, la cercanía geográfica de estos países al foco del conflicto y el cierre del espacio aéreo en la región complican cualquier logística de último momento para trasladar una delegación completa a Norteamérica.

Mientras tanto, el Comité Organizador en Estados Unidos refuerza los protocolos de seguridad ante la hipótesis de que Irán decida efectivamente jugar. La presencia de la selección persa en territorio norteamericano, en medio de un intercambio de misiles entre ambas naciones, representaría un desafío sin precedentes para la diplomacia deportiva. Con el reloj corriendo y la Finalissima también en duda por la misma crisis, la FIFA se encamina a tomar una de las decisiones más complejas de su historia moderna: garantizar la integridad del torneo o aplicar una cirugía mayor al fixture a 90 días del puntapié inicial.

Continue Reading