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Caos en Cuba: colapsó el sistema eléctrico y toda la isla quedó sin luz
El apagón generalizado se produjo en medio de una crisis energética que se arrastra desde 2024, con infraestructura deteriorada, déficit de generación y escasez de combustibles.
Fotos Infobae.
Cuba sufrió este lunes un apagón generalizado luego de que colapsara el Sistema Electroenergético Nacional (SEN), lo que dejó sin electricidad a prácticamente toda la isla. La estatal Unión Eléctrica (UNE) confirmó que se produjo una “desconexión total” del sistema y que se activaron protocolos de emergencia para intentar restablecer el servicio.
“Ocurrió una desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional. Comienzan a implementarse los protocolos de restablecimiento”, informó la empresa estatal a través de sus canales oficiales.
El corte afectó a unos 10 millones de habitantes y se produjo en un contexto de fuerte déficit de generación eléctrica. Horas antes del colapso, la propia UNE había advertido que durante el horario de mayor consumo el país enfrentaría una brecha significativa entre la energía disponible y la demanda.
Las estimaciones oficiales indicaban que la demanda máxima alcanzaría los 3.150 megavatios (MW), mientras que la capacidad disponible apenas llegaría a 1.220 MW. Esto implicaba un déficit cercano a los 1.930 MW, una situación que ya anticipaba serias dificultades para sostener el suministro.
El sistema eléctrico cubano enfrenta desde hace años problemas estructurales vinculados al deterioro de su infraestructura. Actualmente, nueve de las dieciséis unidades termoeléctricas del país se encuentran fuera de servicio debido a averías o trabajos de mantenimiento prolongados.
Estas centrales representan una parte significativa de la generación eléctrica nacional, por lo que su paralización reduce de forma directa la capacidad del sistema para cubrir la demanda interna.
Crisis energética
La crisis energética se ha agravado desde 2024, con cortes de electricidad cada vez más frecuentes en todo el país. En varias regiones de la isla los apagones se han extendido durante largas horas, afectando la vida cotidiana de la población y el funcionamiento de actividades económicas.
La falta de electricidad impacta en hospitales, escuelas, industrias y servicios básicos. Además, sectores productivos como la industria alimentaria y el turismo han tenido que reducir su actividad debido a la inestabilidad del suministro.
El sistema energético cubano depende en gran medida de combustibles importados para alimentar sus centrales termoeléctricas. La reducción en los envíos de petróleo desde Venezuela y las dificultades para acceder a suministros en el mercado internacional han profundizado las dificultades para sostener la generación.
El gobierno cubano también atribuye parte de la crisis a las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, que —según La Habana— limitan la posibilidad de importar combustibles y repuestos para el mantenimiento del sistema eléctrico.
En este contexto, el apagón total vuelve a evidenciar la fragilidad del sistema energético de la isla y el impacto que la crisis eléctrica tiene sobre la economía y la estabilidad social del país.


