Regionales
El maridaje neuquino encontró su lugar

Los seis chefs de la Ruta de la Gastronomía Neuquina participaron de La Noche del Pinot, que reunió a más de 2.000 personas en el Centro de Convenciones Domuyo. La celebración combinó vinos neuquinos, productos regionales y distintas miradas sobre cómo acompañar esta cepa.
La celebración del Pinot Noir tuvo en la gastronomía neuquina uno de sus principales puntos de encuentro. Los seis cocineros que integraban la Ruta de la Gastronomía Neuquina compartieron fuegos, sabores y propuestas elaboradas con productos de distintas regiones de la provincia. “Estuvimos los seis integrantes de la Ruta de la Gastronomía Neuquina, en la noche del Pinot”, contó Martín Páez, quien destacó la posibilidad de reunir “una variedad de sabores y aromas muy interesantes” en una misma celebración.
Para el chef Sebastián Caliva, la jornada tuvo además el condimento de continuar una celebración que ya había comenzado a instalarse en la agenda gastronómica y vitivinícola neuquina. “El año pasado marcó tendencia lo que es esto de vinos neuquinos. Entonces, ahora celebramos la uva insignia, que sería el Pinot, creo que fue una noche espectacular”, señaló. Su propuesta para la noche tuvo como protagonista a la trucha, que estuvo acompañada por vegetales y gremolata.
La diversidad del Pinot Noir también apareció en las elecciones de los cocineros. Emmanuel Antimi lo definió como un vino que merecía ser acompañado sin perder protagonismo y eligió una opción sencilla: los quesos de Las Vertientes, de Junín de los Andes. “Yo siempre que elijo un buen vino, un buen Pinot, trato de no taparlo, y me inclino más por un quesito, una pasta semiblanda”, explicó. Para el chef del Hotel Alto Traful, el encuentro también representó una oportunidad para poner en diálogo dos productos neuquinos.
Cristian Alfaro llevó la combinación hacia los hongos y los productos del agua. Su propuesta fue un risotto de hongos acompañado por una trucha de Limay, sellada y terminada con gremolata. “A mí me encantan los hongos y trabajo muy bien el arroz, así que fuimos con un risotto de hongos”, explicó el cocinero, quien también destacó el lugar que ocupaba el Pinot dentro de la producción provincial y eligió un vino de Bodega Mabellini como uno de sus preferidos.
Nahuel Sepúlveda, en cambio, buscó el maridaje en los sabores del norte neuquino. “Yo soy fanático de los productos del norte neuquino, así que creo que un buen chivito al asador lo podía acompañar de una manera impecable”, sostuvo. Su elección también siguió ese recorrido territorial: destacó el Pinot Noir de Bodega Des de La Torre, elaborado en Chos Malal.
Martín Páez llevó la conversación hacia otro producto característico de la provincia: los ahumados. Imaginó una tabla de trucha ahumada acompañada con frutas como manzana o pera, buscando el contraste entre acidez, dulzor y las características del vino. “Yo creo que con un buen Pinot iba a quedar espectacular”, afirmó. Para acompañar esa propuesta eligió el Pinot Noir de Bodega Malma, una etiqueta con la que trabaja en sus cartas, menús y recetas.
Claudio Abraham también encontró en los productos neuquinos la respuesta para acompañar la cepa. Durante la celebración presentó platos de trucha, chorizo de ciervo y cazuela de cordero, mientras que para su maridaje imaginó una preparación más delicada. “Se me ocurrió acompañar con unos sorrentinos de trucha, una salsa de crema muy livianita y unos hongos. Creo que el Pinot neuquino va muy bien”, señaló. El chef también destacó la respuesta que generaba el Pinot entre los visitantes extranjeros que llegaban a la provincia: “Se iban maravillados”, recordó sobre las experiencias compartidas durante sus años de trabajo con turismo internacional.
Las propuestas de los seis cocineros terminaron componiendo un mapa gastronómico tan diverso como la propia provincia: trucha, chivito, hongos, quesos, ahumados, frutas, cordero y ciervo se encontraron alrededor de una misma cepa. Para Caliva, esa amplitud explicaba justamente una de las virtudes del Pinot: “Es un vino puente”, definió, porque podía acompañar “dulces, salado, pescado, risotto y carnes rojas”.
En la Noche del Pinot, el maridaje dejó de ser solamente una elección de sabores para convertirse en una manera de recorrer Neuquén a través de sus cocineros y sus productos.