Actualidad
Fragmentos de una teoría electoral

I. La invención humana del universo quizá tuvo el propósito de conjurar el caos; tal vez para fantasear que, mínimamente, hay algo aprehensible en lo absolutamente inabordable. Por eso mismo solo podemos esbozar fragmentos de una teoría electoral, no porque expongamos un pequeño sector de una concepción más abarcativa, sino porque se trata de un territorio tan vasto que es imposible compendiar. En efecto, concierne a las estrategias de campaña, desempeños de un gobierno, voluntades políticas, preferencias de los votantes y, sobre todo, a las insondables razones de la historia, cuyas profundas determinaciones, compuestas de causas y contingencias, de progresiones y traumas, de novedades y repeticiones, no nos está dado conocerlas.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
II. Por caso, ni las insuficiencias del gobierno de Alberto Fernández, ni la eficacia transitoria del discurso de odio, ni las mentiras de un programa que nos prometía llegar a ser Alemania, explican acabadamente el triunfo de Javier Milei en 2023. Y aunque todo ello influyó en las decisiones electorales, intuyo que las más poderosas razones de la historia permanecen sutiles y silenciosas, operan bajo combinaciones indiscernibles de ciclos, contingencias, teleologías y retornos de lo sofocado. Algo de esto identificó Karl Marx, en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, cuando luego de llamar tragedia y farsa a la repetición indicada por Hegel, afirmó: “la tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos”. III. Aún no desciframos del todo cómo es que un sujeto como Milei llegó a presidente y ya tenemos por delante las elecciones de 2027. Sabemos que el padecimiento libertario continuará y se agravará en lo que resta de su mandato, y aunque todavía no está clara la oferta opositora, de cara a las próximas elecciones, solemos escuchar esta reflexión: “el gobierno está haciendo por la oposición más que la oposición”. IV. Raúl Scalabrini Ortiz se refirió al “subsuelo de la patria”, y no es tan conocido el autor de la frase sobre los “sótanos de la democracia”. Aunque, claramente, ambas expresiones designan fenómenos diversos, pues una refiere a la rebelión de los oprimidos y la otra a las operaciones clandestinas de los servicios de inteligencia, poseen un elemento común: describen procesos que no ocurren en la superficie, sino por debajo de ella, no son visibles y, en consecuencia, es difícil anticipar sus desenlaces. Esto es, hay procesos que quedan por fuera del cálculo y, por ende, lo que vaya a ocurrir, lo que emergerá como realidad, solo en parte depende de discursos y voluntades conscientes. V. Hasta aquí enumeramos: los discursos y voluntades conscientes, las dinámicas históricas superpuestas, los traumas y repeticiones, y los movimientos de las placas tectónicas. El fragmento de teoría electoral que deseo agregar, entonces, consiste en lo que daremos en llamar la potencia del negativo. Esta categoría (potencia del negativo) describe un fenómeno que se desarrolla al interior de un gobierno. En rigor, aunque en parte representa los atributos -reales o imaginarios- con los que describe a sus rivales, por la lógica destructiva que despliega, es el mismo gobierno el que termina promoviendo su propio agotamiento mientras alimenta su propio negativo. Un ejemplo que hace de punto de partida resultará ilustrativo. En 2024 Milei dijo: “¿Ustedes se creen que la gente es tan idiota que no va a poder decidir? Va a llegar un momento que se va a morir de hambre, con lo cual, o sea, digamos, va a decidir de alguna manera para no morirse”. Dado que el antagonismo social es expresión del antagonismo singular, el negativo se desarrolla cuando un sector político no rivaliza con la oposición, sino que procura su eliminación” En lo que sigue daremos un rodeo, pero conservemos dos ejes de las palabras de Milei: a) “se va a morir de hambre” es un destino que el relator anuncia (no lo dice en potencial, ni niega que vaya a ocurrir); b) la reacción de quienes estén en esa situación será tomar una decisión. VI. La noción freudiana de antagonismo es fundamental ya que: 1) permite identificar y diferenciar un nosotros y un ellos, que es estructural a la política; 2) constituye una tensión irreductible (es decir, no se puede suprimir ninguno de los términos); 3) el antagonismo social es expresión del antagonismo singular, inherente a cada sujeto. Cabe agregar que sostener el antagonismo es condición de la denegación de la violencia, ya que esta última se despierta cuando se pretende suprimir el antagonismo. Dado, entonces, que el antagonismo social es expresión del antagonismo singular, el negativo se desarrolla cuando un sector político no rivaliza con la oposición, sino que procura su eliminación. En tal caso, aquello que estaba representado por el sector expulsado (o lo que se le atribuye a ese sector) comienza a desarrollarse desde el propio grupo, al tiempo que se autofagocita. VII. “Nadie les puso una pistola en la cabeza” es otra frase de Milei que él aplica, por ejemplo, a quienes se encuentran endeudados. Incluso, algunos de sus funcionarios (como Benegas Lynch) la extreman aún más para afirmar que la “libre decisión” participó no sólo de la toma de deuda, sino de la elección de no pagarla (“no quieren pagar” la cuota del televisor). El gobierno de Milei niega las consecuencias directas de sus propias políticas y, en su lugar, atribuye la responsabilidad a la presunta incapacidad de los argentinos” En suma, la retórica libertaria pretende instalar que el gobierno no tiene ninguna responsabilidad en lo que les suceda a los ciudadanos. Se trate de desempleo, deudas impagables, o ser reprimidos en cada manifestación, siempre es cuestión de culpas individuales. Aquella retórica, pues, es falsa y negacionista, pues el gobierno de Milei niega las consecuencias directas de sus propias políticas y, en su lugar, atribuye la responsabilidad a la presunta incapacidad de los argentinos. VIII. Bajo el falaz paradigma del éxito/fracaso (individual), Milei no solo invisibiliza su rol como victimario, sino que procura que no percibamos ni pensemos bajo el eje de lo justo/injusto. De hecho, gran parte de la cosmovisión libertaria (con el concepto de mano invisible del mercado, mediante) consiste en sofocar los enlaces causales: si soy pobre, es culpa mía, no hay otra razón. Una vez más, si no hay victimario, las víctimas, como decía Videla sobre los desaparecidos, no existen. IX. ¿Cómo retornará, en el pueblo, el negacionismo del gobierno? ¿Cómo es esperable que opere el negativo referido más arriba? Recordemos, según ya citamos, que el negacionismo libertario proclama que los sujetos “decidirán” para no morirse de hambre. Dicho de otro modo, en la medida en que el gobierno desestima la posición de víctima, la respuesta retornará como posición activa, ya no victimizada. Y ese desenlace es inevitable. X. Los avances tecnológicos son un buen ejemplo que ilustra cómo se desarrolla (retorna) el negativo. Por caso, la mayor sofisticación de los GPS nos condujo a una desorientación creciente, los celulares con renovadas funciones nos dejan más incomunicados, las redes sociales son correlativas de la destrucción de los vínculos, y la mayor capacidad de almacenamiento del hardware va de la mano de una memoria desvanecida. Del mismo modo, la relevancia de los datos se corresponde con una menor capacidad de aprendizaje y una infinita circulación de información solo concluyó en la inexistencia de la verdad. A principios de 2026, Milei afirmó: ‘Si yo tengo que pensar en una reelección, mi contrincante es la realidad’ ” XI. En otra ocasión sostuve que el filosemitismo del gobierno no solo es aparente, sino que no es ajeno a la expansión creciente del antisemitismo. Sin embargo, así como el retorno del negativo puede operar de forma destructiva, también tiene una potencia creadora. Por ejemplo, el gobierno alienta tanto el racismo y la xenofobia que, posiblemente, retorne como oposición a su propio empuje entreguista a los intereses extranjeros. XII. El desenlace, insisto, es inevitable. Dadas la violencia, irracionalidad e indiferencia del gobierno, es que planteamos que no desarrolla una batalla cultural, sino una batalla contra la cultura. Es decir, nada puede decantar de este período como valor, como ideal y, por eso mismo, es que todo lo despreciado, expulsado, sofocado y negado por el gobierno, retornará. Sin embargo, por tres motivos este pronóstico no es un consuelo, ni debe serlo. En primer lugar, porque el daño provocado es enorme. Por otro lado, porque en lo que aún resta del actual gobierno, es posible que Milei y sus funcionarios acentúen los rasgos antedichos (violencia, irracionalidad e indiferencia). Recordemos que antes de ser elegido Milei sostuvo que la diferencia entre un genio y un loco es el éxito. Su campaña electoral fue exitosa y, de modo similar, su plan de gobierno -para desgracia de los argentinos- también fue exitoso. Toca ahora vivir el período en que el propio presidente ya no se sienta un genio, pues le resulte cada vez más difícil sentir que tiene éxito. Más aún, en una entrevista televisiva, a principios de 2026, Milei afirmó: “Si yo tengo que pensar en una reelección, mi contrincante es la realidad”. No se trata de ningún diagnóstico, sino de sus propios términos: ¿qué tendremos que padecer a medida que sentirse un genio le resulte más inaccesible y, a su vez, él tome crecientemente a la realidad como contrincante? Por fin, el último motivo para no tomar como consuelo el pronóstico, es que no alcanza con imaginar lo que va a ocurrir, con anticipar un desenlace; más bien, debemos promoverlo, debemos trabajar activa y colectivamente para encontrarnos con ese destino. *Doctor en Psicología. Psicoanalista. Autor de Freud y la psicología de los pueblos