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Iluminando el pesimismo | Perfil



Lo argentino, en su amplia manifestación geopolítica, resulta hipótesis de boudoir; acaso un inane esfuerzo teórico para que el sujeto de nacionalismo viva en una innovadora dimensión de sí que aparenta la totalidad de un malentendido; pero de uno descomunal, por caso, Un mundo distinto viene a eludir la burlona ucronía de cómo se maquilla lo imaginario para buscar al enemigo. Eso que la lengua política nativa sabe hacer con su estigma del arroyo: sangre, sudor y barro (ah, El Matadero, por algo fue y será escolar, da ejemplo). Elementos primitivos de un partenaire que se reitera, siempre ajeno; es decir, del otro, el inválido, el sujeto pueblo, un fantasma del dolor, también culpable porque sí. Pero el suceso mágico de esta ficción, fundante de una patria nueva, resulta sutil, en términos militantes hace entrismo en la narración: la sociedad argentina vive una purificación pangermánica, porque el pintor de acuarelas austríaco fue eliminado por el jefe de las SA, la verdadera fuerza de choque paramilitar, y este se vino triunfante al entre márgenes de un río expandido, a modo de prolapso continental. La plata resultante es el detritus humano que hace estructura política en un solo objetivo, la pureza racial argentinísima, pero sin anclaje gaucho. Y sí, todo esto tiene algo de malevo. La psiquiatría, la ciencia en el borde entre cuerpo y alma, tiene en su burócrata la continuidad de La Mazorca por otros medios, o cuartos traseros de una faena aristocrática: la exportación de ganado humano –esos indeseables, díscolos, horribles– al mercado internacional. ¡Reconversión! El ingenio argentino rompió los alambres para atar y fija un destino del mundo. De alguna manera, Retik no dice: mamá llegué, soy famoso.

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Entonces, la forma de la democracia, la constitución de una nación a imagen y semejanza, es mera fórmula de enunciación, una bolsa de dormir que se ajusta a las dimensiones de un poder delirante y efectivo, toda locura la concreta. Si algo resulta exagerado, al dejar la página y observar el ambiente, el lector argentino sentirá cierta inquietud siniestra: lo real está a punto de colapsar en la deriva del relato, o tomarlo al pie de la letra. ¿Cuánto falta para que nos gobierne un ser bicéfalo de cuya contradicción emana lo ideal? Si bien amanece la sombra de la novela de Gabriel Báñez, Jitler, el desaforado avance de la imaginación del escritor hace otro tipo de estructura, superando la trampa del absurdo, la Argentina de Retik es el imperio del sinsentido, un faro de locura apócrifa interespecies, donde el final es (¿y será?) la proyección del ego nativo hacia galaxias distantes. Así, ninguna campaña contra nuestro ser nacional será posible. Ni los extraterrestres se atreverán. Ni la estrella de la Muerte será capaz de silenciar nuestra misión incomparable, imprescindible. A la manera de Bob Chow: el chiste se ríe de nosotros. Pero leemos serios, porque esto que nos rodea es grave, terminal, y la ficción predice, acierta iluminando el pesimismo. Un mundo distinto Autor: José Retik Género: novela Otras obras del autor: Los extraestatales; El muñeco; ¡Araca Lacan! (junto a Luis Alposta); Cine líquido; Diccionario de psicopatología fantástica Editorial: Nudista; $ 27.000

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