Política
La dolorosa revelación de Gustavo Yankelevich sobre la tenencia de sus nietos, Franco y Valentín

En una confesión íntima, el histórico productor televisivo Gustavo Yankelevich abrió su corazón para revelar el calvario judicial y familiar que atravesó junto a sus nietos tras la temprana partida de Romina Yan, en una entrevista con «Intrusos» en América TV.
Lejos del brillo de los éxitos teatrales y de la pantalla chica, el empresario Gustavo Yankelevich detalló por primera vez las razones detrás del prolongado silencio que guardó su entorno, explicando que, por estrictas disposiciones judiciales, debieron aguardar a que los tres hermanos crecieran para exponer la verdad, transitando una tutela provisoria bajo monitoreo estatal constante, mientras intentaban resguardar la infancia de Franco, Valentín y Azul en medio de una situación hogareña que se tornaba insostenible.
Monitoreo judicial y tres años y medio de silencio: qué reveló Gustavo Yankelevich sobre sus nietos
El relato directo de Gustavo Yankelevich aportó precisión documental a un proceso que se mantuvo bajo reserva durante años, detallando cómo la intervención de los tribunales impidió cualquier manifestación pública:
«Fueron muchos los que ayudaron a los chicos. Los chicos hubieran querido hablar desde el primer día, ellos no hablaban porque me dieron la tenencia por tres meses y ellos no podían volver a su casa. La justicia monitoreaba todos los días lo que pasaba, entonces no podíamos hablar«, confesó con crudeza el realizador, evidenciando el rigor que rigió durante la custodia provisoria.
La resolución definitiva demandó una extensa batalla legal, con numerosas apelaciones de parte de Darío Giordano, que concluyó recién cuando el mayor de los hermanos alcanzó la mayoría de edad, momento en el cual el pacto de hermandad priorizó el bienestar de la más pequeña:
«Cuando me dieron la tenencia definitiva, pasaron tres años y medio y Franco ya tenía 18 años. A los dos les importaba su hermana, a todos, y por eso no se habló hasta que Azul terminara el colegio; ahora ella está estudiando en Estados Unidos y ellos lo hablaron con Azul y le dijeron que necesitaban contar esta historia, y ella los entendió«, explicó el productor, marcando la madurez con la que sus nietos aguardaron el momento oportuno para expresarse.
La advertencia temprana de Cris Morena y el pedido desesperado a Gustavo Yankelevich
En su reconstrucción testimonial, Gustavo Yankelevich reconoció que la primera persona en advertir el trasfondo conflictivo que aquejaba a los menores fue su expareja, la productora Cris Morena, quien encendió las señales de alerta dentro del núcleo familiar:
«La primera que vio esto fue Cris, lo notó y me habló a mí. Dijo: ‘está pasando algo raro, prestale atención a los chicos’; cuando yo lo hice, en principio pensé que era algo pasajero, pero cada vez era más fuerte y más grande«, rememoró sobre los momentos iniciales de incertidumbre.
Esa sospecha doméstica se transformó en una decisión urgente cuando el primogénito manifestó su deseo explícito de no regresar a la vivienda paterna, forzando la intervención directa de sus abuelos maternos:
«Sobre todo cuando Franco empezó a pedirme venir a vivir conmigo, que fue el primero«, relató el productor, sintetizando el instante en que la familia decidió presentarse ante la Justicia para asumir la guarda legal de dos de los tres niños y asegurarles un ambiente de contención emocional definitivo.
Después de un claro episodio de violencia física contra Franco, Gustavo Yankelevich reveló que debió asesorarse con abogados para solicitar la tenencia de los chicos. «Me decían que cuando nosotros nos íbamos aparecía el monstruo; me decían eso que ‘aparecía el monstruo’«, agregó el abuelo de los chicos.