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Entrevista: el senador Cervi explicó su voto positivo a la reforma laboral




Con media sanción en el Senado, la modernización laboral avanza entre apoyos y críticas. El oficialismo sostiene que busca generar empleo privado y previsibilidad.Pablo Cervi defendió la reforma laboral tras su aprobación en el Senado.
El Senado de la Nación otorgó media sanción al proyecto de modernización laboral impulsado por el Gobierno nacional, una iniciativa que genera un fuerte debate político y social por su impacto en las relaciones de trabajo, el empleo privado y el rol del Estado en la economía.El tema fue abordado en Más Vale Tarde por AM Cumbre 1400, donde se analizaron los principales cambios incluidos en la iniciativa y sus posibles efectos en el corto y mediano plazo.En ese contexto, el senador nacional Pablo Cervi, en diálogo con Juan Pablo Iozzia y Lucas Hernandorena sostuvo que la reforma apunta a revertir más de 15 años sin crecimiento del empleo privado, brindando previsibilidad jurídica y corrigiendo distorsiones que, según indicó, fomentaron la industria del juicio y pusieron en riesgo al sistema de ART.El legislador explicó que la ley introduce herramientas como el banco de horas y la posibilidad de acuerdos más flexibles entre trabajadores y empleadores, siempre de mutuo acuerdo, además de aclarar criterios sobre indemnizaciones y litigios laborales. En ese sentido, rechazó la idea de una pérdida generalizada de derechos y afirmó que el principal objetivo es incorporar al sistema formal a millones de trabajadores que hoy se desempeñan en la informalidad.Nadia Marquez y Pablo Cervi, senadores nacionales por Neuquén del bloque oficialista. Foto: Archivo web Cervi también reconoció que el Estado es uno de los principales actores en la precarización laboral, especialmente en municipios del interior, aunque aclaró que el empleo público quedó excluido del alcance de esta ley. Según expresó, la reforma debe entenderse como parte de un paquete más amplio que incluye equilibrio fiscal, incentivos a la inversión y políticas para el desarrollo de sectores estratégicos como la energía y la minería.De cara al futuro, el proyecto deberá ser tratado por la Cámara de Diputados. Desde el oficialismo confían en que existen condiciones de diálogo para su aprobación durante el período de sesiones extraordinarias. Mientras tanto, la discusión continúa abierta, con un eje central: cómo generar empleo registrado, sostenible y de calidad en un país que busca salir de años de estancamiento económico. La entrevistaPablo Cervi – Senador nacional (La Libertad Avanza)— Pablo, en el Senado se está debatiendo la llamada modernización laboral. Ya tiene media sanción, ¿cuáles son tus primeras sensaciones?— Creo que es un avance muy importante para encontrar nuevamente el rumbo de una economía que crezca y genere empleo. Argentina hace más de 15 años que no genera empleo privado y lo que creció fue el empleo público y los planes sociales. Esta ley busca previsibilidad, corregir distorsiones y dar reglas claras, sobre todo en una legislación laboral que tenía muchos grises y que fomentó durante años la llamada industria del juicio.— Uno de los puntos más polémicos es el laboral. ¿Qué se busca cambiar concretamente?— Se aclaran muchísimas cuestiones. Por ejemplo, todo lo que tiene que ver con los juicios laborales y las ART, que hoy están al borde del colapso. Había interpretaciones distintas según cada juzgado, peritos que cobraban honorarios sobre montos inflados y eso generaba incentivos perversos. La ley viene a dar certeza jurídica. También se incorporan herramientas como el banco de horas, para que trabajador y empleador puedan acordar cómo compensar jornadas, siempre de común acuerdo.— Desde sectores sindicales se afirma que el trabajador pierde derechos.— Yo no coincido con esa mirada. El 43% del trabajo en Argentina está en negro y cerca de un 25% no está completamente registrado. Para ese universo, esta ley es una oportunidad. No se trata de quitar derechos, sino de generar condiciones para que haya empleo formal. Muchas veces estamos tan acostumbrados a la hiperregulación del Estado que nos cuesta pensar en acuerdos entre partes con libertad.— Se cuestiona que se flexibilicen jornadas, convenios y el derecho a huelga.— El derecho a huelga no se elimina. En servicios esenciales se exige un funcionamiento mínimo, algo que ocurre en muchos países del mundo. En cuanto a los convenios, permitir que un convenio por empresa o región pueda mejorar uno general también abre oportunidades. No siempre lo más chico es peor; muchas veces puede ser mejor para el trabajador.— ¿Qué pasa con la precarización laboral dentro del propio Estado?— Es cierto, el Estado es uno de los principales precarizadores, sobre todo en municipios del interior, con monotributos que se perpetúan durante años. Pero esta ley excluye expresamente al empleo público. Eso no quita que haya que dar esa discusión hacia adelante. El problema de fondo es que en muchas localidades la única fuente laboral es el Estado, y eso también condiciona la libertad de las personas.— ¿Creés que esta reforma va a generar empleo en el corto plazo?— No es inmediata, pero sí en el mediano plazo. En un año se pueden empezar a ver resultados. Esto, sumado al equilibrio fiscal, al RIGI y a señales claras a los mercados, debería bajar el riesgo país, facilitar financiamiento y atraer inversiones. En Neuquén, por ejemplo, Vaca Muerta ya demuestra lo que pasa cuando hay previsibilidad.— Algunos señalan que al sector privado ya se le dieron muchas concesiones.— Hay inversiones que directamente no existirían sin estas condiciones. A veces se discute resignar un porcentaje de impuestos, pero el 10% de cero es cero. Si la actividad no se hace, no hay ingresos. Con proyectos como los puertos en Río Negro o el gas natural licuado, se ve claramente cómo estas herramientas destraban inversiones.— ¿Qué esperan ahora en Diputados?— La idea es que se apruebe sin modificaciones para que no vuelva al Senado, aunque eso depende del debate democrático. Hay diálogo y condiciones para avanzar. No es una ley perfecta, pero es un paso importante para cambiar un rumbo de 15 años de estancamiento.